PERFIL - Precauciones

La sibutramina debe usarse con cuidado en pacientes con historia previa de convulsiones. La pérdida de peso puede favorecer o precipitar la formación de cálculos biliares. No es aconsejable administrar sibutramina en pacientes portadores de insuficiencia renal o hepática graves. Como se observa con otros fármacos activos a nivel del sistema nervioso central, puede interferir con la performance psicomotriz. En algunos pacientes puede aumentar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, por lo cual deben controlarse ambos parámetros durante el tratamiento. Puede administrarse con precaución en pacientes con hipertensión arterial crónica controlada con medicación. Se recomienda no administrar en caso de hipertensión arterial no controlada o de difícil manejo. No es aconsejable administrar sibutramina si hay historia de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca congestiva, arritmias o stroke. Deben pasar 15 días si se interrumpe un tratamiento con IMAO antes de comenzar con sibutramina. Lo mismo si se quiere comenzar un tratamiento con IMAO se debe suspender la sibutramina 15 días antes. Dado que la sibutramina puede causar midriasis debe usarse con precaución en aquellos pacientes con glaucoma de ángulo estrecho. Se recomienda no comenzar un tratamiento por obesidad con sibutramina hasta haber descartado causas orgánicas como por ejemplo el hipotiroidismo. Embarazo y lactancia: no se recomienda el uso de sibutramina durante el embarazo, incluso las mujeres en edad genital activa deben usar métodos de anticoncepción adecuados mientras están tomando este medicamento. No se sabe si la sibutramina o alguno de sus metabolitos activos se excretan por la leche materna, por lo tanto no se recomienda su uso si la mujer está amamantando. Uso en pediatría y geriatría: no se ha establecido la eficacia y seguridad de la sibutramina en pacientes menores de 16 años. El uso en geriatría por encima de los 65 años requiere de precaución dado que en estas edades es más frecuente cierto compromiso de la función renal o hepática y la presencia de enfermedades cardiovasculares, también pueden estar recibiendo tratamiento farmacológico para otras patologías, todo lo cual aumenta la aparición de efectos colaterales.